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Doble página: SanJuandeOtero

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2º Página:SanJuandeOteroII

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La misteriosa ubicación axial de San Bartolomé de Ucero Jueves, May 27 2010 

Leyendas y magnetismos

¿Cómo es posible que la ermita templaria soriana de San Bartolomé de Ucero se encuentre a igual distancia de los dos puntos extremos de la zona septentrional de la península ibérica? ¿Qué misteriosos conocimientos cartográficos tenían los templarios para construir la iglesia de su convento de San Juan de Otero en este punto del eje que corta la península en equidistancia con los cabos de Creus y Touriñán?

Fue Juan García Atienza quien escribió sobre la ermita de San Bartolo –como así la llaman los lugareños- como ombligo peninsular, afirmando que desde esta ermita hay 527,127 kilómetros hasta Creus (Gerona) y otros tantos hasta Finisterre (La Coruña). Los adelantos tecnológicos, como el GeoCaching y Gps, han corregido levemente a García Atienza pues la equidistancia no es con Finisterre sino con el cercano cabo de Touriñán, que es, además, el cabo más occidental de nuestra Galicia aunque la fama se la lleve Finisterre.

Los investigadores actuales, han concretado las localizaciones correctas:

– Cabo de Finisterre:  N42º 52′ 55.8963” – W009º 16′ 20.1916”

– San Bartolomé de Ucero:  N41º 45′ 06.4503” – W003º 04′ 05.7452”

– Cabo de Creus: N42º 19′ 09.7988” – E003º 19′ 20.6918”

Introduciendo tales datos en cualquier software cartográfico y buscamos sus distancias encontramos:

– San Bartolomé a Cabo de Creus = 532’7561 Km.

– San Bartolomé a Cabo de Finisterre = 526’4672 Km.

La exacta equidistancia no se da, puesto que hay una diferencia de tan solo 6 kilómetros y 288 metros…  Una minucia, francamente.

Pero si tenemos en cuenta que la ermita de San Bartolomé de Ucero corresponde al traslado del convento templario de San Juan de Otero a partir de 1218 y que antes el convento se encontraba junto al castillo de Ucero, resulta que la distancia es menor, pues sólo hay una diferencia de poco más de dos kilómetros:

– Castillo de Ucero a Cabo de Creus = 531,4668 Km.

– Castillo de Ucero a Cabo de Finisterre = 529,2779 Km.

Realmente increíble. Alucinante, dicen algunos… Tales diferencias son tan pequeñas, comparadas con las macro magnitudes de la península ibérica, que resulta ciertamente sorprendente que el Temple se ubicara en estos parajes del entorno inmediato de este eje peninsular.

Equidistancias en la península

¿Casualidad o aplicación de conocimientos cartográficos hoy desconocidos?  ¡Cómo saberlo!  Hay quien ha dado una respuesta un tanto mística al respecto. ¿Quieren saberla? Pues  hela aquí: En aquella época no existía la tecnología ni el saber científico suficiente para saber dónde se encontraba tal eje peninsular, pero Dios sí lo sabía y pudo haber “inspirado” al Temple para que construyese su convento de San Juan de Otero en estos pagos.

Que cada cual crea lo que sintonice mejor con su cerebro y corazón, pero ciertamente aquí estamos ante una de las incógnitas medievales templarias más curiosas de Europa, como acontece con Pinto, población madrileña que, según los escritos medievales árabes, decíase que se encontraba en el centro de España, cosa que no es incorrecta del todo… Pues bien… la Orden del Temple también estuvo presente en Pinto…  Pero esto es ya otra historia.

Por una mayor apertura pública de San Bartolomé de Ucero Jueves, May 27 2010 

San Bartolomé de Ucero

Muchos años le ha costado al Obispado de Osma-Soria abrir las puertas de la ermita templaria de San Bartolomé de Ucero durante el verano y la Semana Santa. Hasta 2007 fue imposible entrar en su interior excepto el día de la romería, el 24 de agosto. Como caso excepcional se permitía el acceso a algunos investigadores y a periodistas de algunas televisiones del ruedo hispánico e incluso del extranjero, como aconteció con la ZDF alemana a mediados de la década pasada.

Hasta que el Patronato Provincial de Turismo de Soria logró convencer al Obispado para que incluyese en el convenio firmado también con la Junta de Castilla y León sobre templos abiertos al turismo en temporada alta fueron necesarios varios años. Y finalmente se consiguió que accediera a ello el párroco de Ucero que es, en verdad, el gran tapón que ha tenido el turista que se ha acercado al Cañón del Río Lobos para contemplar igualmente la ermita templaria.

Aún así, lo realizado hasta ahora es insuficiente. Es preciso que dicha apertura no se limite a fines de semana, sino que se amplíe a todos los días de la semana –excepto el lunes, por aquello del descanso museístico-, y que tal apertura comience en Semana Santa y no concluya hasta finales de septiembre.

El Cañón del Río Lobos –primer parque natural declarado en Castilla y León- y la Laguna Negra son los lugares más visitados por los turistas, año tras año. Las quejas que reciben las Oficinas de Turismo de la villa episcopal de El Burgo de Osma y las de San Leonardo de Yagüe y Navaleno de turistas cabreados que no pueden entrar a ver el interior de esta ermita templaria tan afamada son numerosísimas.

¿Qué se tiene que cobrar algo? ¡Hágase si con ese dinero se puede ayudar a realizar obras de rehabilitación y mejoras varias en este templo! En otras provincias, y sobre todo en el extranjero, así lo hacen. No se tenga miedo a ello. ¡Cóbrese! Y así, quien realmente esté interesado por conocer las capillas, retablo mayor, bóvedas, capiteles y grafitos del interior lo podrá hacer tranquilamente y sin aglomeraciones.

También se podría aprovechar el dinero obtenido para elaborar algún folleto artístico de esta edificación protogótica de inicios del siglo XIII, con lo cual el turista normal se informaría así acerca de sus características artísticas y, al mismo tiempo, sobre la historia de los templarios, cuya Orden militar y monacal al mismo tiempo, todavía es vista por muchos curas rurales oscurantistas como dañina para la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

Apertura externa e interna es lo que demandamos por tanto. Externa en lo que respecta a que su acceso sea diario durante meses al turismo en general, e interna en lo concerniente a que la Iglesia deje a un lado el temor eclesiástico ante todo aquello que suena como esotérico y mágico vinculado a iglesias concretas a las que hay que cerrar sus puertas y sea la primera en informar con rigurosidad histórica sobre la Orden del Temple, en este caso.

Amén

“San Juan de Otero es San Bartolomé de Ucero sin lugar a dudas” Jueves, May 27 2010 

Así lo afirma el investigador templario y periodista soriano Ángel Almazán de Gracia que, desde 1985, ha escrito numerosos artículos en la prensa local, regional y nacional, así como diversos libros en los que ha dado cuenta del resultado de sus investigaciones al respecto. Fruto de esta labor editorial son los libros siguientes: Guía templaria soriana y el enigma del río Lobos o Los códices templarios del río Lobos-Los custodios del Grial.

Ángel Almazán ante el Castillo de Ucero

P-¿Cuándo se instalan los templarios en Soria y qué importancia tiene el monasterio de San Juan de Otero?

A-     La situación estratégica de Soria como barbacana castellana hacia Aragón y Navarra hizo que la reconquista realizada por Alfonso I el Batallador motivase que parte del territorio soriano oriental estuviera regido por mandatarios aragoneses, tanto en lo político como en lo religioso. Gracias a los documentos de la encomienda templaria zaragozana de Novillas sabemos que el Temple ya tenía posesiones en Ágreda y Campo de Gómara antes de 1134. Ahora bien, el enclave templario más importante soriano es San Juan de Otero, del que tenemos como primera referencia documental una bula del papa Alejandro III, fechada en 1170,  en la que lista una relación de conventos templarios en la demarcación castellana, y es ahí precisamente donde leemos que en la diócesis de Osma tiene el Temple el convento de San Juan de Otero.  Como convento, primeramente ubicado junto al castillo de Ucero, y tras la victoria castellana en Las Navas de Tolosa de 1218 trasladado al corazón del Cañón del Río Lobos, con la actual ermita de San Bartolomé como iglesia conventual, su importancia fue fundamental para este territorio soriano.

P-¿Seguro que San Juan de Otero es San Bartolomé de Ucero?

A-     San Juan de Otero es San Bartolomé de Ucero sin lugar a dudas. El propio cabildo catedralicio del Burgo de Osma así lo viene afirmando desde que Loperráez escribió su crónica de la diócesis oxomense a finales del siglo XVIII. Además, el nombre del único templario conocido de San Juan de Otero, Pedro Núñez de Fuente Almexir, es de un pueblo –Fuentearmegil- que se encuentra distante de Ucero unos quince kilómetros en línea recta.

P– ¿La ermita tiene elementos iconológicos afines a los templarios?

A-     A mi juicio tiene muchos. Los canecillos de la portada y del ábside son muy esotéricos, es decir, que son interpretables a partir de lo que se conoce del simbolismo hermético y alquimista, ciencias medievales que el círculo iniciático interior templarios conocía, según diversos autores entre los cuales destacaré a René Guénon en Francia y a Juan García Atienza y Rafael Alarcón en España. Asimismo, en el interior, en un capitel se ve la estrella de las ocho beatitudes y unos rombos en una disposición prácticamente idéntica a un embaldosado geométrico de la iglesia templaria francesa de Laon.  Asimismo hay un graffiti acuartelado idéntico a otros hallados en tumbas templarias francesas y al que grabaron en la fortaleza de Chinon el último gran maestre templario, Jácques de Molay, y otros jerarcas cuando estaban apresados, poco antes de ser quemados en la hoguera como herejes el 18 de marzo de 1314.

P- ¿Cuándo ha resurgido el interés por el templarismo de San Bartolomé de Ucero?

A-     Ciertamente al respecto no hay equívoco alguno: Juan García Atienza y su libro “La meta secreta de los templarios” que publicó en 1979 es el punto de arranque. A partir de él surgieron otros investigadores que han seguido su estela con añadidos complementarios, nuevos datos e interpretaciones, etcétera… La ermita ha salido igualmente en numerosos programas de televisión, incluso en el segundo canal de la televisión alemana, la ZDF, donde fui entrevistado también. Atienza, asimismo,  fue quien descubrió la enigmática ubicación de esta ermita en un punto equidistante de los dos extremos septentrionales ibéricos ya que se encuentra a mitad de camino de los cabos de Finisterre y Creus.

P- ¿Qué es el esoterismo templario?

A-     Yo diría que el esoterismo de la Orden del Temple es una interpretación simbólica y espiritual de las Sagradas Escrituras, influenciada también por el esoterismo judío desarrollado por los kabalistas medievales y por los espirituales islámicos (sufíes y gnósticos shiitas).  Partiendo de lo literal se llega a diversos niveles hermenéuticos que espiritualizan la antropología y la cosmología hasta alcanzar cumbres místicas en la metafísica. Esto sería lo fundamental del esoterismo templario.

P- En el ámbito artístico ¿qué ofrece San Bartolomé de Ucero?

A-     Quizás lo más peculiar suyo es que se encuentra en el tránsito del románico al gótico por lo que pueden verse fórmulas constructivas de ambos estilos artísticos en este pequeño templo cruciforme del primer tercio del siglo XIII.

P- ¿Qué  elementos iconológico destacaría sobre todo?

A-     Tiene muchos, desde luego, pero yo me quedaría con los dos óculos gemelos que tiene en los hastiales norte y sur.

P- ¿Y eso por qué?

A-     A mí me conmueve muy especialmente este círculo mandálico y, además, veo en él la mano de un alarife mudéjar, y por lo tanto musulmán, trabajando codo con codo con otros canteros cristianos, lo que es un signo de tolerancia y complementariedad interreligiosa y artística.

P- ¿Qué es lo que ve Usted en estos pequeños rosetones?

Veo ante todo sufismo, o sea, esoterismo islámico en un templo cristiano templario. Veamos brevemente lo que hay. Un círculo con estrellas en su orla que enmarca un entrelazo que representa, a primera vista, una estrella de cinco puntas invertida. Pero si uno se fija con más atención podrá observar maravillado que además hay cinco corazones pequeños y otros cinco grandes. Y que en el centro hay un pentágono.  El corazón sutil es el centro espiritual del ser humano y donde el psiquismo puede contactar con “lo divino”, en el sufismo medieval. Y el pentáculo nos remite al simbolismo del cinco, muy importante en el sufismo, así como al número áureo que sirve de módulo constructivo en muchas iglesias iniciáticas.